
Como la mayoría de las niñas, yo fui una de esas que era victima de la invasión de las princesas, princesas por aqui, por allá...yo pido ser esta, yo aquella...
A mi me parecían todas un poco aburridas y complicadas, excepto Blanca Nieves, porque además de que me gustaba su galán (que a mi parecer era el más varonil de todos los principes de la epoca), era una princesa diferente a las demás, atrevida y valiente.
Mis intentos por incluirme en el mundo de estas "maravillosas mujeres" acababan en conflicto, ya sea porque no hacía la "caracterización" adecuada,o porque era algo ruda para el papel y acababa tranqueándome a todos los demás personajes incluyendo al principe azul, con el vestido roto, despeinada y con el lip stick de mi Mamá en toda la cara menos en donde tenía que estar, en fin, cuando esto sucedia optaba por darme a la fuga con mi bicicleta a toda velocidad por la colonia Roma, era un juego solitario pero al menos podía ser yo; libre, dispersa, traviesa, ocurrente.
Creo que el momento en donde solo prestaba atención de la vida y obra de las princesas era en la parte de..." Y vivieron felices por siempre"., de verdad me gustaba la idea, pero años después tuve que ir a muchas terapias para poder sacarme esas palabras de la cabeza y darme cuenta que la vida en pareja no es como un cuento de princesas...digamos que las experiencias me han enseñado que es algo un poco más complejo que eso.
Pasarón los días y con ellos los años que se llevaron consigo a estas damicelas para ser tan solo un lejano recuerdo de mi infancia.
Hace cuatro años, con la llegada de uno de los seres que más amo, supe que tarde o temprano el día del re-encuentro con aquellas viejas conocidas iba a tener que ser.
Hoy fué ese día...
En cuanto vi que mi pequeña amiga se acercaba a mi para jugar, me percaté que traía consigo a mis conocidas de antaño y a otras más que no tenía el gusto de conocerlas, pero ella se encargó de presentármelas y ponerme al tanto de su existencia.
Al principio un poco torpe, empecé a darle voz a la muñeca que me tocó darle vida, una tal Bella, traté de ser suave y delicada, como toda una princesa, cuidé el peinado y el vestido.... de repente, llega Cenicienta con su voz ronca, despeinada, queriendo bailar rock and roll, era tan diferente a las demás o por lo menos a las que yo había conocido cuando era niña...wow , me dije, "esa Cenicienta si que me cae bien", era intensa y no le importaba que su peinado acabara hecho un desastre, solo quería divertirse y brincar por los cojines...por supuesto Bella agarró la onda de Cenicienta de manera casí inmediata y empezó a bailar como ella, dejó de hablar con ese tono taaaan trillado de las princesas y dejó de preocuparse por el protocolo de la realeza dando brincos y brincos sin parar.
Este día, mi hermosa pequeñita, me enseñaste que puedo ser Princesa sin dejar de ser yo, sin dejar de alzar la voz, soltarme el pelo y bailar al ritmo que yo quiera.
El día de hoy, me reconcilié con las Princesas.
14 comentarios:
Hola Princesa Galaxia:
Vaya que las pequeñas princesas pueden ser una gran lección para las grandes!!!!!!! (No me parece casualidad que te haya tocado ser Bella.)
Hace muchos años yo me pelee también con las princesas, y con las Barbies, y con todo lo que tuviera que ver con desarrollar y aceptar mi femineidad.
Hoy puedo decir que, orgullosamente, he cambiado la historia, me siento cada vez más feliz siendo mujer y aceptando y luciendo mi femineidad.
Hoy me siento princesa, y me encanta que tú también.
Te quiero, Princesa!!!!
Uy! Me hiciste recordar que yo jugaba a ser la princesa Lea! Que tiempos aquellos de sentirme una noble guerrera! Ese fué el modelo de princesa con el que me identifiqué y he trabajado mucho para aceptar que a veces, me derroto en mis luchas. Te leo y me doy cuenta de mis arquetipos: elfa Arwen, Trinity. Oops! Mujeres de lucha y renuncias, fuertes también y seres que aman. Gracias por compartir tu reconciliación con las princesas.
Así es Galaxia, eres una princesa fuerte y de luz. No necesitas tener peinado de salón o vestido de fiesta para serlo... a mi también me costó trabajo entenderlo y, al leerte, refuerzo el hecho.
Me encantó el post... gracias.
Cuando te leo, lo que surge inmediatamente en mi cabeza es a tí en tu biclicleta por la colonia Roma, y me da una inmensa dicha saber que hoy, estoy a tu lado juntos en bici a donde quieremos, gracias por permitirme acompañarte en tus recorridos libres, dispersos, traviesos y ocurrentes. Claro ahora las bicis tienen cuatro llantas y se llaman coches pero igual no las pasamos a toda m....
Princesas...¿sabes?, cuando era niña pensaba que si me volvia princesa y ocultaba detrás de un vestido lo marciana, mi papá volvería de ese lugar al que se había ido. Pasé muchos domingos montada en mi disfraz de princesa y no había manera: no sólo no podia ocultar lo marciana, sino que papá tampoco terminaba de volver, me daba entonces la tarde pegada a la ventana, me quitaba el vestidito (el único de niña, ya no digamos de princesa) y lo colgaba con cuidado esperando que llegará la siguiente semana. Al pasó del tiempo decidí mandar al diablo eso de los vestidos y montarme en unos tenis y pantalones de mezclilla rotos y hasta dejar de peinarme (agarre con tal fuerza esa necedad que terminarón cortandome el cabello porque no había forma ya de deshacer los nudos que en él se habían formado). Hoy te leí y lloré...lloré de recordar, pero también encontré una nueva posibilidad...ser princesa y marciana...quizá...una princesa verde...quizá...¿Shrek?...quizá.
Es muy hermoso lo que escribiste. Yo me veo siendo de nuevo un salvaje luchador o un invencible superhéroe gracias a uno pequeño que tengo cerca.
Y por cierto...
Mi silencio muchas veces no esconde una "riqueza" que no deba interrumpirse, sino una gran dificultad de estar cerca. A veces solo habla de mi incapacidad o de mi torpeza
Como disfruté este post, yo quería ser la esposa de aquaman, una sirena con el pelo color rojo y cada que me metía al mar me sentía aquella princesa (que por cierto no recuerdo su nombre). Es curioso que yo a tí te veo como una princesa, en tu forma de vestir, de trabajar, de comunicarte, de tratar a los demás. Eres una princesa con un porte diferente al de las demás y que le eres fiel a tu reino y a tu gente. Para mí es un placer tratar contigo, su majestad. Gracias por este post tan lindo.
Las burbujas de jabón siempre han sido mágicas para mí. No puedo evitar mirarlas detenidamente y ver cómo cambian de color, cómo su textura parece que cambiara con cierto movimiento, y cómo en un instante, con un sutil roce, desaparecen.
Nada más mágico y efímero que una burbuja de jabón...
Al leer el comentario que escribiste en mi último post has nombrado con una palabra mi forma de ver al mundo. A veces le llamo de otras formas, pero la palabra inocencia es la que resuena en mi alma y nunca lo había visto y sentido con tanta claridad. Muchas gracias ya que me has dado mucha luz, además de que agradezco el gran cariño con el que me escribes.
Ahora entiendo que aunque flote en forma de burbuja, siempre me ves. Gracias.
Las burbujas me fascinan... ví la foto y pensé llevar unas a clase... de algo nos servirán... quizás para el encuentro de miradas... para nuestro acercamiento.
Te quiero.
Querida Galaxia,
Me encanta tu reconciliación con esas "damitas", yo por lo pronto siento que soy testigo al ver que al paso de estos años te vas viendo más tú, más femenina, ¡¡más guapa!! así como brillas ahora no es difícil saber que has abierto tu corazón a esos símbolos mercadológicos del YIN, de lo femenino y de lo empalagoso pero equilibrado con ese toque de fuerza y congruencia de "Pocahontas" o de "Mulán" que te caracterizan. Un beso.
Me faltó la G de YING, ja, ja! Otro beso
Y... ¿qué pasó después?
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